Lo angélico y lo demoníaco

«El novelista Milan Kundera escribió en El libro de la risa y el olvido sobre lo que él llama los estados “angélico” y “demoníaco” de la humanidad. Por “angélico”, se refiere a los ideales vacuos y grandilocuentes que carecen de enraizamiento en la realidad. Lo demoníaco, sin embargo, es un arrebato de risa socarrona y desdeñosa ante la idea misma de que alguna cosa humana pueda tener algún tipo de significado o valor. Lo angélico está ahíto de sentido, mientras que lo demoníaco está demasiado desprovisto de él. Lo angélico está formado por tópicos altisonantes como “Dios bendiga a este maravilloso país nuestro”, a lo que lo demoníaco responde: “Sí, claro”.

“Si hay demasiado sentido indiscutido sobre la faz de la tierra (el reinado de los ángeles) —escribe Kundera—, el hombre se desmorona bajo tanto peso; si el mundo pierde todo sentido (el reinado de los demonios), la vida se vuelve del todo imposible”.

(…) Los angélicos son como los políticos, optimistas e ilusos incurables: el progreso avanza, se superan retos, se cumplen cuotas y Dios sigue teniendo a Texas en un rinconcito de su corazón. Los demoníacos, por el contrario, son unos burlones y cínicos innatos cuyo lenguaje se aproxima más a lo que los políticos murmuran en privado que a lo que sostienen en público. Creen en el poder, los apetitos, el interés propio, el cálculo racional y nada más. Estados Unidos, en un caso nada habitual entre las naciones del mundo, es angélico y demoníaco al mismo tiempo. Pocos países más conjuntan una retórica pública tan exagerada con ese flujo sin sentido de materia conocido como capitalismo de consumo. La función de la primera es proporcionar cierta legitimación para el segundo».

de Terry Eagleton: Sobre el mal, Ed. Península, 2010, p. 75-76.

2 pensamientos en “Lo angélico y lo demoníaco

  1. Corregido y precisado
    Ahora que he podido pararme en las notas enviadas sobre la cuestión del mal, observo que Kundera iguala lo angelical al sentido (para nosotros el espacio que aparece en el nudo borromeo entre lo imaginario y los simbólico) y lo demoniaco a la falta de sentido. Esta falta de sentido, no sé donde se situaria borromeicamente y no sé si podría equipararse a la pulsión de muerte freudiana, como empuje a destruir, deshacer enlaces … Marga Moreno

    • Gracias por tu comentario, Marga. Estoy de acuerdo con atribuir el sentido a lo angelical, aunque no se agote ahí el sentido. Sin embargo lo demoníaco más que a la falta de sentido (que puede ser bien vital, como sabemos), lo atribuiría como dices al final a la destrucción del sentido, y a la pulsión de muerte. En efecto, todo lo que sirve para separar, destruir, desligar lo enlazado, traer la guerra a lugares que funcionan, provocar a los demás, sembrar insidias, acosar, etc., etc… es profundamente tanático y creo que podemos atribuirlo a lo “demoníaco” que comenta Eagleton.

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