¿Transparencia, eficacia?

Aparece en la prensa que psicólogos y economistas del Reino Unido han creado un cuestionario para parados que reciben subsidio. Tienen que elegir entre opciones como “Nunca he ido a visitar un museo” o “No he creado nada que pueda considerarse bello en el último año”. Parece que estadísticamente los resultados no permiten sacar conclusiones, pero aun así mantienen el cuestionario. Es uno de los modos que tiene el neoliberalismo de controlar al prójimo.

            No es el único. Perversión es tratar al otro como si fuera un objeto. A un objeto se lo puede estudiar de cabo a rabo y clasificarlo. Bueno, también se hizo siempre con los animales: este es mamífero, este lepidóptero y sus características son tales o cuales. Esa forma de conocimiento facilita las cosas cuando no se trata de animales racionales. Vale, incluso para algunos animales “racionales” como los asesinos en serie u otros, es interesante la clasificación que hace el FBI, por ejemplo, u otras policías del mundo para llegar a atraparlos y evitar que cometan más crímenes.

Pero ¿seguro que es un avance tratar a un ser humano como si fuera un objeto? Eso es lo que nos parece que hacen el cuestionario de marras, y también los protocolos de actuación utilizados hoy día cada vez más en Psiquiatría y en otras especialidades médicas, ¡y también en Psicología!

En aras a conseguir diagnósticos claros y tratamientos “objetivos” para los que no sea necesaria la experiencia y recorrido personales del profesional, sino que cualquiera con un buen manual pueda diagnosticar y tratar, se empieza por no dejar al paciente que hable con sus palabras, sino sólo que responda a las preguntas del profesional y se continúa aplicando el tratamiento que dice la página 37 para ese diagnóstico, sin posibilidad alguna para el profesional de decidir SUBJETIVAMENTE ante qué problema se encuentra y qué debe decir en ese momento para ayudar al otro a avanzar en la mejoría.

Ah, ¿que se reduce la inestabilidad de diagnósticos y tratamientos? Pues lo siento pero no. Lo que sí se reduce es la humanidad de las personas a las que les toca estar en la posición de pacientes, o de parados.

Y no vayan los profesionales a poner en duda los protocolos de actuación con enfermos de salud mental. ¡Dios los libre! Inmediatamente serán atacados por el resto de profesionales que encuentran estupendo eso de no tener que pensar por sí mismos y el tener las supuestas soluciones a mano. Como si los males del ser humano, la tristeza, la culpa, la angustia (1) pudieran resolverse en dos patadas…

 (1) La ‘angustia’, que según Freud era una señal defensiva para el ser humano porque le avisaba de que se estaba metiendo en un terreno pantanoso del que más le valía salir; palabra que todo ser humano entendía, usada por poetas, filósofos, médicos, a partir de la llegada de los DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) se convirtió en ‘ansiedad’, mucho más fácil de manejar para las industrias farmacéuticas que con ella se lucran, porque la han convertido en enfermedad.

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3 pensamientos en “¿Transparencia, eficacia?

  1. Mil gracias, María Cruz, como siempre, estupendo tu artículo. Las nuevas formas de la destructividad humana, o pulsión de muerte, diría el maestro S. Freud, están presentes hoy con el nombre de Neocapitalismo…Tendremos que seguir trabajando…Te deseo lo mejor!: María Teresa Guillermo

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