Searching for Sugar man – Malik Bendjelloul – 2012

Estamos en Detroit, en un barrio duro de una ciudad dura. Son los últimos momentos de los años 60 y un joven cantante de origen mejicano, Sixto Rodríguez, va de garito en garito con la guitarra al hombro. Sus canciones hablan de amor, de justicia, de un mundo mejor, de solidaridad… Dos productores lo descubren, le graban dos discos que nadie compra y, como tantos otros músicos, desaparece

 For a blue coin, won’t you bring back
             all those colors to my dreams…

Después surgen rumores —¡ay, ese goce del rumor!— sobre el suicidio de Sixto en el escenario.

            Pero sus discos fueron llevados a Sudáfrica, la Sudáfrica del apartheid, como regalo hacia alguien. Ricos, pobres, de una y otra raza, se harán con la música de Rodríguez que transmiten la esperanza en el cambio

            Giving substance to shadows,
            giving substance ever more.

 Y, partir de ahí, las copias del disco circularán por todos lados hasta el punto de venderse mejor que Elvis Presley.

            Hace pocos años, dos de sus fan sudafricanos deciden averiguar qué ha sido del cantautor y se ponen a investigar. Finalmente encuentran a Sixto Rodríguez en la misma casa del mismo barrio de Detroit en el que vivió siempre. Desde que abandonó la música, trabajaba de obrero no cualificado en la construcción y había tenido cuatro hijas.

            Ellos lo invitan a ir a Johannesburgo y Ciudad del Cabo a dar conciertos y allí que se fue con una de sus hijas y lo que encontró no lo podía creer: miles de asistentes a sus conciertos que coreaban sus canciones de esperanza.

            Una de sus hijas dice en su entrevista que su padre no ganó dinero con eso y que seguía trabajando en su empresa. No estaba contenta. Sin embargo Sixto se llevaba algo más importante que el dinero: el saber que sus canciones habían servido para sembrar la ilusión porque hubiera un cambio social, que habían sido la música de la libertad durante muchos años oscuros. Y eso es lo que daba sentido a sus sombras (Ver la entrada “Uvas y dignidad”).

           Frente a los adoradores de ese nuevo dios —o quizá el mismo becerro de oro de siempre—, que parece que no encuentran otro sentido a la vida que el de producir dinero y que piensan que el que no actúa así es bobo, encontramos a alguien que encuentra sentido en su arte. También alguien que pudiendo haber tomado el camino oscuro de la errancia, de la droga, que tanto cita en sus letras, decide tener una vida de hombre sencilla, tener hijos, amar, trabajar…

            Curiosamente podría esperarse que las hijas fueran unas chonis de barrio y lo que sorprende al escucharlas es que son mujeres que hablan como diosas. Claro, aprendieron a hablar con las letras de su padre, con su poesía, y no con los dibujitos de la tele.

 Dicen las críticas que es una película sobre la esperanza, la inspiración y el poder de la música. Pero también es una película sobre el deseo que no se aferra a los objetos, sobre la música que habla de amor…

Of the dreams we dreamt together.
Of the love we vowed would never
melt like snowflakes in the sun.
My days now end as they begun
with thoughts of you,

and I think of you,
and think of you.

4 pensamientos en “Searching for Sugar man – Malik Bendjelloul – 2012

  1. Gracias, María Cruz. Como haces ver, a mí también me parece que es la historia de alguien que, además de ser una buen músico, es una mejor persona. La película cambia de rumbo cuando deja de contar la vida un un cantautor para contar la vida de una persona que, pudiendo tener éxito y riqueza, se queda con la vida sencilla que le hace feliz. Alguien que necesita pocas cosas… que enriquece cada minuto de su existencia a quien está a su lado (deslumbrante con sus vestidos elegantes para dedicarse un día entero a la construcción)… que parece que hace cambiar el destino de los demás con la varita mágica de la honestidad y la humildad… Me encantó la película, como me encanta que le dediques unas líneas a este tema. Muy acertado.

    • Muchas gracias por tu comentario, Mercedes. Bueno, yo no he visto elecciones morales del lado del cantante. Me parece que los cambios en su destino no los promovió él a partir de una elección subjetiva, sino que le cayeron encima, al menos los que se ven en la peli. Quizá somos los demás quienes podemos sacar conclusiones éticas más que morales. En fin, todo un tema para discutir ya que una película es casi como un test proyectivo, de esos en que cada uno ve algo diferente. Lo hablaremos. Un beso.

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