Una psicoanalista en Internet

Unos colegas parisinos nos pidieron que hiciéramos una aproximación al uso de Internet y las redes sociales en tanto en cuanto pudieran afectar a la subjetividad contemporánea. Esto es lo que se nos ocurrió contarles.

 EL USO DE LAS REDES SOCIALES POR LOS ADOLESCENTES

 La Universidad Complutense de Madrid ha hecho un estudio on line sobre 8000 menores en el que, entre otras cosas, se constata lo siguiente [1]:

       –           Los adolescentes no salen ya a la calle para encontrarse con sus amigos; se comunican sobre todo por la red y por el móvil. Esto les hace sentirse, según dicen, menos satisfechos al verse cada vez menos, no siendo fiable la calidad de sus relaciones.

         25 % de las chicas, dicen que o bien su novio, o su ex-novio, las vigila por estos medios y que 14’8 % entre ellas son espiadas mediante el uso ilícito de su contraseña.

         Para el 8 % de adolescentes se justifica la violencia sobre las mujeres, ya que, como dicen, si una maltratada no abandona a su pareja es porque la situación no le molesta del todo. Algunos de los chicos utilizan la video-llamada para saber dónde está su chica, y esto es lo que llaman ‘pruebas de amor’ o, dicho de otro modo, se trata de dar al otro la llave de su vida y de su intimidad…

Viendo estos datos, lo que realmente nos preocupa es que los nuevos medios técnicos no traigan nuevos modos de relación, sino que sirvan más bien para seguir sometiendo a las chicas, si bien ahora con más sofisticación y para seguir creyendo que hay un objeto para poseer que nos hará felices para siempre.

Pero yendo más directamente al tema que nos ocupa ¿afecta esto a la subjetividad de los jóvenes? Cierto es que las palabras en sus mensajes se reducen a su mínima expresión en los whatsapp o los SMS; también es verdad que esas pocas palabras, gracias al invento de Instagram, se han convertido muchas veces en simples imágenes con las que los jóvenes, por ejemplo, para decirse dónde están y que los demás amigos puedan encontrarlos, ahora se limitan a enviarles una foto con el nombre del lugar y otra con el nombre de la calle en la que se encuentra ya que, como algunos pretenden, una imagen vale más que mil palabras… Pero también es cierto que hay que verlos aguzando el ingenio para poner en pocos caracteres algo que llame la atención de las chicas, o de los chicos. Subjetividad salvada, entonces.

Y, a pesar de todo esto, sigue siendo el ambiente socio-cultural de los jóvenes, lo que hará que utilicen más o menos palabras y elaboren más o menos su modo de expresión. Los jóvenes con los que nos encontramos en la consulta privada y en general en nuestra vida, hablan tanto como los de antes. Eso sí, están mucho más informados de lo que lo estaba la generación de sus padres a su edad —al menos en España. Aunque, como decía Cioran, profundidad y erudición no van nunca juntos.

En España el problema es bastante más antiguo, ya que la reducción del pensamiento procede de la afición de la Iglesia Católica española por el estilo y las teorías de Tomás de Aquino, cuya tendencia era interceptar el desarrollo del pensamiento, los razonamientos, por la fe. El gusto viene a ser entonces por el dogma que tapona la brecha en el saber, y no por el disfrute de desarrollar los razonamientos en torno a un vacío de saber y ver a dónde nos lleva. Aun hoy en España, todo lo que es complejo, todo lo que necesita más de una lectura, es sospechoso de mistificación, de superchería y, entre otras cosas, esto ocurre con la teoría psicoanalítica que, según algunos piensan, debería poder entenderse en lo que se hace un chasquido con los dedos (¿por qué, si con la física o las matemáticas nadie lo pretende?).

Lo que nos da pena es que haya tantos adolescentes pegados a su ordenador hasta el punto de prescindir a veces por completo de su vida social. Pero hace veinte años estaban pegados a la televisión, así que no es culpa de Internet. Como dice nuestro colega Ernesto Maruri[2] con quien estamos de acuerdo, Internet no es la causa de los síntomas, sino que la gente emplea algunas de sus posibilidades para desarrollar sus modalidades de goce, intentando que la satisfacción no pase por el encuentro con el otro, con la falta, con la castración de la que todos estamos afectados.

 ¿POR QUÉ TANTO MIEDO HACIA INTERNET?

 En efecto, parece haber un miedo para cada generación. En los años 1950, recordamos a una señora que cuando un coche pasaba por delante de su casa del pueblo, se persignaba porque decía que esa máquina era cosa del diablo. Hoy día, sin necesidad de recurrir a las creencias, sentimos pavor ante el despliegue digital, informático. ¿Habría algo que en cada generación volvería a jugarse, del miedo y sometimiento a la lejana voz del padre primitivo por si viniera a hacernos pagar nuestros pecados?

Lo mismo ocurre con las críticas a las personas que utilizan internet para tener relaciones masturbatorias. El goce masturbatorio siempre existió y nunca necesitó de técnicas especiales. ¡Allá cada cual con su sexualidad!

En cuanto a los sitios de Internet para encontrar pareja, no hemos visto nada más parecido a las antiguas casas regionales en Madrid. Eran la casa de Valencia, la de Guadalajara, la de Galicia. A ellas acudían los domingos en los años 50 y 60 los jóvenes que habían emigrado a la capital a buscarse un mejor futuro. Había baile y bar. Bueno, en Internet no hay ninguna de las dos cosas, pero eso sólo al principio, ya que hoy día un 90% de personas utilizan estos sitios para buscar pareja… ¡y la encuentran!

Alain Touraine decía hace poco en la prensa algo así como que lo que está en peligro es la Sociedad misma, pero no por culpa de Internet o de las redes sociales, o de la técnica, sino por la ausencia de movilización popular, por la búsqueda del beneficio inmediato y, por lo tanto, por el individualismo atroz.

 EL IMPACTO DE LOS BLOG

 Reconocemos haber tenido durante mucho tiempo toda clase de prejuicios sobre los blog, por parecernos en general faltos de interés, o bien un simple espejo en el que se miraba su autor. Hasta que probamos a hacer uno (suele pasar, incluso a los psicoanalistas, que seamos víctimas de nuestros prejuicios), en un intento de contribuir a que el psicoanálisis saliera de las consultas y tuviera el lugar que le corresponde en la cultura. Para ello era necesario inventar nuevas prácticas más propias para desarrollar el modo que tiene el psicoanálisis de leer el arte, el cine, la literatura, así como sobre la realidad circundante. Esto no es fácil de hacer sin plasmar en ello nuestra ideología, o sin hacer Psicoanálisis aplicado, pero en eso consiste el arte del blog. Y también en utilizar un mínimo de términos psicoanalíticos, para que pueda ser leído por un público amplio. Por eso los únicos términos que usamos son los que han pasado ya del Psicoanálisis a la cultura popular, como Edipo, inconsciente, represión…

 TRABAJAR POR SKYPE

 Es quizá el único aspecto de Internet que, como psicoanalistas, no nos resulta interesante. Sabemos que hay colegas que utilizan internet para sus consultas y nosotros mismos lo usamos a veces, cuando un analizante tiene que salir de España un tiempo por motivos laborales. Por eso podemos hacer una distinción clara entre quienes ya estaban comprometidos en el tratamiento (aunque sigue sin ser lo mismo atenderlos por Skype), y quienes empiezan un tratamiento directamente a través de Skype, lo que no creemos que dé buenos resultados.

La presencia física con sus olores, sonidos, miradas, ambiente, son irreemplazables en un tratamiento, y tampoco se perciben bien las modulaciones de la voz, tan importantes para nosotros.

 EL PÍO PÍO DE TWITTER

 Parece que tweet en inglés es el pío pío de un pajarito y tal parecen los mensajes escuetos que se intercambian en Twitter. En esta red, no se pueden hacer mensajes de más de 140 caracteres incluyendo espacios. Twitter es un buen lugar para obtener información de ultimísima hora, pero para alguien de mi generación a quien le guste el desarrollo del pensamiento, es una magnífica forma de perder el tiempo, lo que por otro lado es genial para una primera fase de desconexión en el mes de agosto sin mucho síndrome de abstinencia.

Por supuesto, cada cual utilizará Tweeter según su patología. Hay por ejemplo histéricas esplendorosas que nos comunican el estado de su organismo o de su ánimo en el momento de despertarse, incluso que envían a Twitter la foto de su primera mirada matutina al espejo, convencidas seguramente de que eso va a interesar a toda la humanidad. Otros ponen su interés en ser el más retuiteado de entre los amigos, o en ser quien tiene más seguidores en su cuenta. Vale, pues como antes presumían de quién tenía… el coche más largo.

           Pascal Quignard (o alguien que se las ha arreglado para hacerse pasar por él), dice esto en y sobre Tweeter: “Se escriben, se leen, pero no se conocen. Esta es la comunidad de los letrados y de la gente de Tweeter”. En fin, no será desde luego la forma preferida de comunicación de la gente de nuestra edad, ahora bien, tampoco encontramos ningún peligro para la subjetividad. Al contrario, ¡hay que ver lo ingeniosos que son algunos para hacernos reír en 140 caracteres!

Si todo este potencial de Internet existe, y si nos quejamos del reducto en que va quedando el Psicoanálisis, frente a tantas terapias de nuevo cuño que ofrecen la felicidad a corto plazo, ¿por qué no utilizarlo en lugar de tenerle tanto miedo? ¿Se tratará quizás de un temor a quedar atrapados en la red? Pero tengamos en cuenta algo que dijo Lacan en su Seminario sobre la Identificación: que el sujeto de todos modos está atrapado por los mecanismos del significante…

(Agradezco a Chantal Cazzadori la transcripción y mejora de lo que expusimos en la matiné de trabajo en la Asociación Analyse Freudienne, en Paris, el 23 de noviembre de 2013, en el marco de una reflexión colectiva sobre este tema para pensar, para hacer avanzar, para proseguir).

 [1] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/19/actualidad/1384895182_866639.html

[2] http://www.ernestomaruri.com


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