Sexo en el podio

A nadie que trabaje en estos menesteres de zurcidores de almas se le debería escapar la genitalización progresivamente temprana de las niñas españolas; genitalización que podemos observar en nuestro trabajo clínico y que nos parece que resta un tiempo que le es necesario a la infancia: el tiempo del juego, de los primeros descubrimientos, las grandes amistades, las utopías…
Y no decimos sexualización porque ya Freud nos alertó hace más de cien años de que los niños desde que nacen están sexuados y el que lo estén es parte de la vida. Lo que pasa es que su manera de estar sexuados es por ejemplo en los lactantes valorar no sólo el disfrute de la succión cuando maman, sino también cuando succionan el chupete o su propio dedo. Más adelante encontrarán los deleites propios de la salida al exterior de las heces o, por el contrario, el placer que supone el poderío de retenerlas y preocupar a mamá en su afán de no soltar nada… o de soltarlo cuando acaban de cambiarle el pañal, lo que supone ya un dominio del propio cuerpo muy interesante en el camino de la subjetividad y en la relación con el otro.
Otras veces es su persona por entero lo que sexualizan para ofrecerlo a otro y, así, que crean ser ellos los únicos que pueden consolar a mamá cuando está triste, o las únicas que logran que a papá deje de dolerle la cabeza. Los niños van experimentando los goces que su cuerpo les ofrece hasta que, en un momento dado, entran en lo que Freud llamó “latencia”. Es una etapa en la que son capaces de dejar las pulsiones en suspenso para colocar el objeto de su interés fuera de sí mismos y, así, valorarán la amistad, el deporte, la música, la cultura en general, saliendo del mundo de lo concreto, de las pequeñas satisfacciones corporales, del pequeño cotilleo y las historias menudas, para ampliar su mundo y ser capaces de socializarse y encontrar satisfacción en lo abstracto, en las ideas. Y en todo este proceso, los padres ayudan… o no, como en el resto de las cosas.
Finalmente, al llegar la pubertad, Freud nos dice que las pulsiones autoeróticas que habían reinado en la infancia vuelven… y hay una oportunidad para hacer algo diferente con ellas, es decir, para dirigirlas a la relación con quien ya se puede considerar como el objeto amoroso que empieza a perfilarse y a elegirse en esta etapa. Hasta aquí el camino normal de sexualización que con sus vaivenes, con sus más y con sus menos, desembocará poco a poco en la sexualidad adulta.
Las niñas y los niños de los años 60 y 70 y también los adolescentes tenían en la televisión y en el cine heroínas y héroes a quienes imitar que eran niños y niñas: Marisol, Pili y Mili, Rocío Dúrcal de adolescente, cantantes como Parchís o Enrique y Ana. Cantaban como niños, se movían como niños y, en sus películas, tenían problemas propios de los niños.
Sin embargo, desde hace varios años, al menos las niñas españolas toman como modelo a Beyoncé o a Rihanna en cuanto a la música y a top model en cuanto a ideal de belleza y comportamiento, en fin, ¿por qué no? Salvo que conocemos casos en que con siete u ocho años, las niñas bailan coreografías haciendo movimientos claramente sexuales… y sin saber lo que hacen. En cuanto a sus modelos de comportamiento para la vida, son los adolescentes que aparecen en las series españolas de televisión, todos con problemas sexuales, drogas o suicidio aunque tengan doce años. Da la impresión de que ahora los niños pasan directamente de las sutilezas de Harry Potter (gran acierto el de la autora al retratar el mundo de la infancia), a series como “Física y química” en la que unos descerebrados con cuatro ideas, pretenden entender todos los problemas que plantea un adolescente.
Los varones aún permanecen un poco más en la infancia, enganchados a los juegos de ordenador, o a los diversos formatos que adopta La Guerra de las Galaxias. Algunos permanecen en esto incluso demasiado tiempo, porque luego los vemos tener que emborracharse ya con veintitantos si quieren abordar a alguna chica. Pero en cuanto a las niñas, cuanto más Lolita parezcan, más podrán integrarse entre las niñas de su edad. Cuanto más tempranas sean sus experiencias sexuales, más arriba figurarán en el ranking. Su importancia, su valor como persona consistirá entonces en poder enarbolar las insignias del sexo, y no su valía en otros terrenos.
Nos parece que todo ello contrasta con la lucha feminista que quiere sacar a las mujeres del papel de meros objetos sexuales y, por el momento andamos cavilando sobre el porqué es la mostración y exhibición de los atributos sexuales lo que está en el podio entre las niñas españolas en los últimos años. Pero es un hecho. ¿Alguna idea?

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8 pensamientos en “Sexo en el podio

  1. hola : claro que es un hecho que poco apoco se esta moviendo en muchos países, un ejemplo de esto es aquí; en mexico, las cosas son muy similares donde las niñas estan enfrascadas en este tipo de comportamientos y preferencias al igual que los varones como tu lo dices: Los varones permanecen un poco mas en la infancia. y tanto las mujeres van tomando estereotipos de manera consiente he inconsciente.

  2. Concuerdo en lo que dices, María Cruz. En estos tiempos globalizados, también en Argentina vivimos este fenómeno. Sólo que me parece que también se da en los varones.
    Creo que para buscar una respuesta debemos empezar por considerar que somos seres biopsicosociales, y que tenemos soporte teórico no sólo de los últimos tiempos, desde lo transdisciplinario, sino también desde “El malestar en la cultura” hasta el análisis lacaniano del discurso capitalista.
    Por otra parte, me parece que lo que se está dando es un aumento de la cantidad de años del período: su adelantamiento y su prolongación. Y que esto se relaciona con la tendencia a la producción de subjetividades que buscan satisfacción en el consumo. Porque la cultura del discurso capitalista obtura la posibilidad de pregunta y con ello el proceso de maduración e independencia
    En su libro “La Odisea del siglo XX” dice Amelia Imbriano:
    “Intentaremos sostener la siguiente hipótesis: la globalización produce un sujeto adolescente sin
    salida, pues ésta implica un espacio para la interrogación y crisis con un trabajo de duelo
    consecuente por perder respuestas consabidas. Y, el discurso denominado “capitalista” no deja
    espacio para ello, sino que atiborra de respuestas –que operan como mandatos- impidiendo
    que se puedan producir los adecuados cuestionamientos. El sujeto sufre por no tener espacios para ellos, y eso no es sin consecuencias (…)Para el psicoanálisis la adolescencia se caracteriza por la interrogación respecto del discurso en donde se encuentra inmerso, buscando producir otras respuestas a las cuestiones que afectan la vida –tales como la posición frente a la sexualidad y el amor, el trabajo, y la muerte-, pasando por la revisión de los ideales. El trabajo de la interrogación lleva a “adolecer” pues sostener interrogaciones implica elaborar el duelo de dejar las respuestas que se tenían para elaborar otras diferentes. El discurso capitalista impide que el sujeto se enfrente con la falta, ofreciéndole la máxima cantidad de respuestas prefabricadas, “ready made”.”
    Y también creo que hay que ver las “nuevas paternidades” y sus conscuencias
    Tenemos mucho trabajo en los próximos años!!!
    Francisco

    • Gracias, Francisco. Estoy muy de acuerdo en lo que dices y citas, en particular en esto: “la cultura del discurso capitalista obtura la posibilidad de pregunta y con ello el proceso de maduración e independencia”. En efecto, la palabra y el pensamiento abren a un vacío y es en ese vacío en el que, ya desde los bebés que colocan ahí un objeto transicional, vamos a ir colocando representaciones, imágenes, recuerdos, preguntas, fantasías. Es el espacio de la subjetividad. Fuera de esa libertad para ir habitando ese vacío, sólo hay slogan comerciales, dogmas de fe y cuatro ideas globales de descerebrados… o de interesados.

  3. Añadirte que el título del artículo me parece Lo Más Acertado …con lo difícil que es ese trabajo de encontrar como resumir e poner a la luz un pensamiento …bravo …por el sexo en el PODIO …

    Enviado desde mi iPad

  4. Gracias por su artículo, pero es fundamental no confundir la sexualidad, la constitución del psiquismo humano, con el sexo, aunque en la práctica clínica podamos encontrar relación. Me parece que es el inicio de una investigación por su parte. El texto de Freud Psicología de las Masas y Análisis del Yo puede resultar interesante consultarlo de nuevo, junto con otros textos.
    Gracias de nuevo, un saludo.

    • Gracias, Susana, por el comentario. Mi intención en este blog no es iniciar ninguna investigación, eso lo hago en otros lugares, siendo éste sólo para la divulgación de algunas ideas del psicoanálisis que sirvan para abrir al pensamiento. Menos aún en la rúbrica a la que pertenece esta entrada: Psicoanálisis para no iniciados donde lo que pretendo es más bien que algunas cuestiones sean accesibles. En cualquier caso, gracias por la precisión… y por leerme.

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