¡ Respuestas, quiero respuestas !

“Citroën C4 Cactus: El coche que responde a las preguntas de hoy”.

El anuncio me dejó perpleja y, ya casi convencida de su veracidad, me dieron ganas de poner al coche a prueba preguntándole: ‘Pero, ¿a todas, todas, de verdad?’

Aunque no sé por qué me extraño, ya que la publicidad siempre ha sabido captar el espíritu de los tiempos. ¿Espíritu digo? Perdón, ha sido un desliz. En este mundo en el que son las máquinas quienes tienen las respuestas, mentar el espíritu, la psique, la subjetividad… es provocar.

¿Será la crisis económica que afecta a Europa y sobre todo al sur lo que está cambiando tanto las mentalidades? No lo creemos. En todo caso la crisis no ha hecho más que acelerar algo que ya venía ocurriendo desde que los laboratorios y sobre todo la Tecnología, vienen prometiendo satisfacer cualquier necesidad, curar cualquier enfermedad y acelerar los tiempos necesarios para cada cosa.

Cuando era niña, a última hora en la tele antes de que se terminara la programación había un espacio, no recuerdo su contenido pero sí su nombre: ‘El alma se serena’. Vale, el nombrecito era cursi, pero es que entonces se hablaba así y a nadie le daba vergüenza. Se me había perdido en algún rincón entre neuronas y de pronto el otro día me volvió a la cabeza, sin duda en algún momento de acelere (por seguir en el mundo del motor). Y es que en el mundo contemporáneo quedan muy pocos momentos para serenarnos, para estar con nosotros mismos, para pensar…

Quizá sea el psicoanálisis la única forma de terapia que respete el hecho de que todo ser humano va acompañado toda su vida por una especie de saco que lleva al hombro. Es un saco vacío o, al menos, carente: de belleza, de inteligencia, de riqueza, de buen oído musical, de amor, de verbo ágil, de fuerza, de gracia… añada cada uno aquello en lo que siente que tiene una insuficiencia o una carencia total. Y, sobre todo, el saco que llevamos colgado va bastante escaso de tiempo.

Sabemos que hay padres que cuando sus hijos les dicen que sus compañeros del cole tienen el último modelo de móvil, van y se lo compran. Que sus hijos no tengan ni media carencia, que llenen su saco de inmediato, que no sufran de insatisfacción, ese parece ser su objetivo: “¡Si lo tiene otro, por qué no lo vas a tener tú”, llenando con ello falsamente su propio narcisismo a costa de sus hijos.

Vale, pero el psicoanálisis nos enseña todos los días que quien no sufre de insatisfacción es porque sufre de angustia. Son los padres y madres quienes pueden o no transmitir a sus hijos que no pasa nada por tener el saco sólo medio lleno, por estar algo insatisfechos, ya que la insatisfacción empuja hacia los objetivos. Que si no eres el más fuerte o el más listo, sí que eres gracioso, que si no eres la más bella o la mejor en Matemáticas, sí que tienes gracia al hablar o al moverte y que merece la pena esperar un poco para obtener las cosas que de verdad importan y que no son materiales.

Son también los padres quienes transmiten, o no, que lo más importante en esta vida es de orden inmaterial (hasta la UNESCO habla del patrimonio inmaterial de la humanidad), que uno puede equivocarse sin que sea un drama y que de eso se aprende, que no se puede tener todo y que el bien común termina por ser también un bien para uno, aunque no directa ni inmediatamente. Pueden también transmitir que no hay garantías de los actos que realizamos como sujetos libres, y que eso siempre acompaña dichos actos de una cierta cuota de culpabilidad y de angustia. Y que tampoco es un drama sentirnos algo culpables por seguir adelante dejando a otro atrás cuando es necesario, y que no nos morimos por tener algo de angustia, es sólo que hay que esperar un poco a ver si eso que hemos decidido sale bien o no.

Los padres pueden transmitir esto… o bien hacer entrar a sus hijos en la escalada del consumismo que no soporta los sacos que no estén llenos ni los aplazamientos, llamarlos tontos cuando han suspendido una asignatura, compararlos con su prima que sí que es lista o baila bien… y entonces los niños no tendrán fácil no ya soportar la insatisfacción debida a un saco sólo medio lleno, sino que no podrán llegar a conocer la alegría que supone tener un objetivo para el que hay que dedicar esfuerzo y posponer su logro.

6 pensamientos en “¡ Respuestas, quiero respuestas !

  1. El trabajo del día a día de unos padres responsables o cuando menos conscientes de todo lo que apuntas, incidiendo sobre lo insustancial de los bienes materiales, de su exceso mas bien, la insatisfacción de los que lo tienen todo, procurando ser ejemplo de austeridad y atención al “mundo interior” al cultivar el conocimiento, la creatividad… no reportan resultados en el periodo púber y en plena adolescencia, según vamos viendo, puesto que el grupo de amistad es el que marca la dirección. Como la orientación del grupo es acrítica y fácilmente influenciable, resultan en principio esfuerzos baldíos. No obstante, observamos que si has sembrado y perseveras algo queda por lo que esperamos que al alcanzar cierta madurez vayan apareciendo algunos resultados.
    Me hace pensar tu apunte: “quien no sufre de insatisfacción es porque sufre de angustia”, porque veo que los angustiados ciudadanos que suplen (suplimos) este sufrimiento satisfaciéndolo en mayor o menor medida con la acumulación y el cambio perpetuo de su ser y estar, no saben o no pueden atenuar esta tendencia de nuestro ser porque no saben o no pueden renunciar al manipulado y rentable hedonismo que nos rodea, y con ello a seguir o tratar de construir y afirmar su yo, que queda comparado con todos aquellos angustiados ciudadanos cuyo “éxito” (pobre gente) es publicitado aquí y allá, siendo que en la base de todo ello lo que la mayoría sentimos es la incertidumbre que nos constituye ante el futuro y la muerte, que no acabamos de asumir y olvidamos como si no fuera con nosotros. ¿Será que no puede ser de otra manera? No estoy por fustigarme a diario con el trasnochado “vanidad de vanidades y todo vanidad”, pero es que el “plenitud de plenitudes y todo plenitud” con la que contestaba Unamuno me parece que nos lleva, desbocados, a donde estamos. Un poco mas de serenidad y mirar alrededor, el lento y cíclico trajinar de la naturaleza tan solo, nos permitirían levantar el pie del acelerador. Me sumo en una tristeza despierta al percibir tanto condicionamiento.
    Gracias por tus acertadas observaciones María Cruz. creo que en otro post ya se comentaba que los psicólogos y psicoanalistas vais a ser, o sois ya, la reserva espiritual laica y consciente de nuestro mundo.

    • Caramba, Eduardo, no desesperes. Los adolescentes son tremendos y son capaces de afirmar su identidad frente a los padres… no afirmando ninguna identidad, como si dijeran: “¡hala, os fastidiáis papi y mami conscientes, creativos, cultos, buenos…!”.
      El de la paternidad y maternidad es un durísimo camino y tú lo expresas admirablemente en estas líneas.
      Sobre la reserva espiritual laica… tienes toda la razón, pero sólo los psicoanalistas podemos serlo… y no todos, ya que es muy difícil sostenerse frente a otro que pide, sin intentar darle respuestas que son siempre falsas y dejando que las encuentre.
      Gracias de nuevo.

  2. Hola, me ha encantado este artículo, María Cruz, y me llega en un momento oportuno, de convivencia con una adolescente, y la verdad es que como madre me hago muchas preguntas sobre cómo actuar en este momento, y me sirve de poco trabajar con personas de esa edad.
    El título del programa que citas me ha recordado los versos del poeta renacentista Fray Luis de León, alguien muy relacionado con la espiritualidad de la que habláis (aunque no laica).

    El aire se serena
    y viste de hermosura y luz no usada,
    Salinas, cuando suena
    la música extremada
    por vuestra sabia mano gobernada.

    A cuyo son divino
    mi alma, que en olvido está sumida,
    torna a cobrar el tino
    y memoria perdida
    de su origen primera esclarecida.

    Y como se conoce,
    en suerte y pensamientos se mejora,
    el oro desconoce
    que el vulgo vil adora,
    la belleza caduca engañadora.
    […]

    Un beso y gracias.

  3. Mil gracias, Mercedes. Para escribir poesía también hace falta tiempo, aparte de valer para ello.
    En cuanto a tu hija adolescente… los padres son un poco como lkos psicoanalistas: puedes haber estudiado mucho, pero a la hora de la verdad hay que improvisar (aunque sin los estudios previos, en el caso de los psicoanalistas, no basta) y tener la suerte del viento a favor.

  4. Ana, 10 de julio de 2014

    El coche que responde a las preguntas de hoy…, es una alternativa que facilita muchísimo la existencia. No hay que pensar en nada, ni cuestionarse nada de nada, ni urgar en nuestra cabeza para ver qué es realmente lo que deseamos, o qué rechazamos. No. Solamente hay que comprarse ese coche, que ya viene con todo dado, con todo resuelto, desde la apariencia social, hasta la satisfación personal de viajar en un artefacto, que tiene garantía absoluta, en tanto que lo contiene todo. Uno se pone al volante y lleva la bandera de la felicidad, de la sabiduría y de la autocomplacencia, incluidas. Es decir, nos lo facilita todo y todo quiere decir… que nos convierte en seres omnipotentes, solamente por invertir un puñadito de euros en ese discóbolo que nos hará dueños del universo y nos hará sentirnos felicies, sín hacer esfuerzo alguno, sólo con meter la mano en el bosillo y soltar unos cuantos “dólares”…

    ¡Es así como funiona el pensamiento humano y como no es necesario esforzarse en nada, para tenerlo todo al alcance de la mano!.

    Y la publicidad lo sabe perfectamente, por eso lo utiliza. Y demuestra que funciona el truco a la perfección.

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